Degradación del rendimiento:
El agua reacciona con la sal conductora del electrolito (como LiPF6), que descompone el electrolito y puede iniciar la formación de ácido fluorhídrico. El fluoruro de hidrógeno (HF) resultante puede atacar y corroer los materiales de la batería, lo que reduce el rendimiento y las condiciones potencialmente peligrosas.
Riesgos de seguridad:
Durante el funcionamiento normal, las baterías generan una pequeña cantidad de calor debido al movimiento de electrones entre el ánodo y el cátodo. Sin embargo, si los componentes internos, como los sensores térmicos o los circuitos de protección, fallan debido a la humedad o a la descomposición de estos componentes por HF, puede ocurrir una situación peligrosa llamada fuga térmica.
La fuga térmica es una condición peligrosa que ocurre cuando las temperaturas en la celda de la batería aumentan incontrolablemente, lo que puede causar un incendio o incluso una explosión.
Analicemos cómo puede suceder eso. El proceso comienza a una temperatura aparentemente baja de 80 °C, donde la capa protectora del ánodo (la interfaz de electrolito sólido, o SEI) comienza a descomponerse en una reacción que libera calor, desencadenando la siguiente reacción en cadena:
- A medida que las temperaturas suben entre 100 °C y 120 °C, el electrolito comienza a descomponerse, liberando varios gases que pueden contribuir a una explosión inminente, como CO, CO2, CH4, C2H4, H2
- La situación se vuelve aún más crítica entre 120 °C y 130 °C, cuando el componente del separador se derrite, lo que provoca un cortocircuito interno que acelera aún más la generación de calor.
- En el momento en que las temperaturas alcanzan los 150 °C, el cátodo reacciona con el electrolito, generando oxígeno y llevando a la célula hacia una falla completa.
- Si no se controla y las temperaturas superan los 180 °C, la reacción se vuelve autosostenible. El oxígeno resultante alimenta aún más el proceso de descomposición, creando un peligroso escenario de fuga en el que las temperaturas aumentan rápidamente y pueden provocar un incendio o una explosión en la batería.
Como puede ver, incluso pequeños rastros de agua pueden provocar una situación desastrosa y peligrosa, provocando la necesidad de una inspección meticulosa. Ingrese a la valoración de Karl Fischer, nuestra ayuda confiable para medir y controlar con precisión el contenido de agua en materiales de iones de litio, lo que garantiza que la humedad llegue al mínimo a la celda final.