Emisiones reguladas

El amoníaco en sí es un contaminante regulado, lo que significa que resuelves un problema de cumplimiento solo para crear otro.

Corrosión y daños

El exceso de NH3 reacciona formando sales de amonio corrosivas que dañan gravemente equipos costosos aguas abajo, como precalentadores de aire y catalizadores.

Frustración en el mantenimiento

La naturaleza pegajosa de la NH3 y la formación de sal obstruyen tuberías y sensores, lo que provoca costosos tiempos de inactividad y reparaciones frecuentes y laboriosas.

Contaminación por cenizas volantes

La sobreinyección de amoníaco puede contaminar la ceniza volante, afectando su calidad y usabilidad.

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