La seguridad del usuario es la prioridad principal en los entornos de laboratorio. Los laboratorios pueden exponer a los trabajadores a una amplia variedad de peligros, que se pueden categorizar en cuatro grupos principales:
Peligros Químicos: Los laboratorios a menudo trabajan con químicos que pueden ser tóxicos, inflamables, corrosivos o reactivos. Los químicos pueden ingresar al cuerpo por inhalación, absorción cutánea o ingestión, por lo que es vital comprender sus propiedades y riesgos potenciales. Ejemplos comunes incluyen ácidos, solventes y varios reactivos usados en experimentos.
Peligros Biológicos: Los laboratorios que manejan materiales biológicos, como bacterias, virus u organismos genéticamente modificados, pueden encontrarse con patógenos que representan riesgos para la salud.
Peligros Físicos: Los entornos de laboratorio presentan diversos riesgos físicos, incluyendo fallas en equipos, instrumentos cortantes, superficies calientes y posibles riesgos de resbalones y caídas.
Peligros Radiológicos: Los peligros potenciales únicos en la utilización de materiales radiactivos en un laboratorio son la exposición externa a radiación, la exposición interna a radiación y la propagación de contaminación radiactiva a otras áreas.





